domingo, 30 de junio de 2013

Soy una BookBlogger ¡y a mucha honra!

Lo de los BookBloggers viene de lejos...
Soy una BookBlogger. Entiendo vuestra sorpresa, dado el ritmo caribeño que estoy siguiendo últimamente con la publicación de posts, pero lo cierto es que lo soy. Y no lo digo yo, ojo, que lo dicen otros. Y si lo dicen en El Asombrario quién soy yo para contradecirlos...

Poco tiempo antes de venir para Sofía, @Sardiflor, una chica muy maja que sigo por Twitter, se puso en contacto conmigo para preguntarme si quería participar en un artículo sobre bookbloggers actuales. Creo que me pilló, literalmente, doblando bragas para meterlas en la maleta pero tengo un problema y es que no sé decir que no.

Y además el proyecto me interesaba mucho, no os voy a mentir, así que le dije que sí, claro, por supuesto, lo que tú quieras reina.

Sé que sois gente inteligente y de cierto nivel, pero os explico un poco en qué consiste esto de ser BookBlogger. Como el nombre bien lo indica, somos bloggers y hablamos de libros. Frente a las Egobloggers, que hablan de su ego  su ropa  moda, pues nosotras nos concentramos en hablar de los libros que nos gustan, de cómo no nos caben en casa y de cuales nos gustaría comprarnos si fuéramos millonarias.

No hablamos de dinero, of course, que es eso es muy poco refinado y nosotras somos señoritas finas y elegantes.

El caso es que si hubiera un Celebrity Deathmatch entre bloggers, perfectamente podría pegarme con Andy Torres, que le tengo inquina. Probablemente me ganaría, no os digo que no, pero se iba a llevar un par de hostias bien dadas, que a veces me pongo un poco tensa y me viene bien descargar. 

Ojo, que no tengo nada en contra de las Egobloggers (excepto a Andy Torres, a la que le tengo una manía personal totalmente injustificada), que yo soy la primera a la que le encanta perder el tiempo viendo trapitos y maquillaje. Sólo me limito a constatar un hecho. Ellas hablan de una cosa y nosotras de otra. 

De modo que Sardiflor se puso en contacto conmigo y con otras nueve chicas, todas ellas blogeras con una pasión desmedida por los libros, y ha dado forma a este artículo tan bonito que podéis leer aquí. Sobra decir que me siento identificada con todas ellas, con su gusto por pasar las horas pegadas a un libro, con ese constante pasar de páginas, con la alegría íntima de saber que has llegado a alguien que siente lo mismo que tú.

En mi caso concreto, soy consciente de mi doble faceta blogera. Por un lado está Papel en Blanco, una página profesional, en la que por ahora puedo escribir poco por cuestiones administrativas estatales. Por otro lado, está este blog, Just a Mary Sue, más personal, más íntimo, más loco también, en el que no escribo todo lo que debiera, y aquí no tengo excusas para no hacerlo.

Sin embargo, entre los dos se construye mi personalidad. Esto es lo que soy, una BookBlogger, y es cierto. Vivo para leer, para escribir, para pasarme el día leyendo un capítulo tras otro en un mundo interior perfectamente construido y la mar de confortable. Una vida dedicada a los libros, en el más amplio sentido de la palabra, y a estas alturas ya no puedo hacer nada para evitarlo.

Qué se le va a hacer...

martes, 4 de junio de 2013

Microrrelato ganador de 'Los malos del cuento', cuando ganas sin pensar


Mátame camión
Me he dado cuenta de que no había publicado en el blog el microrrelato con el que gané un concurso de la Editorial Ariel. Fue el pasado mes de Abril y la cosa era que para promocionar la publicación del libro Los malos del cuento de Espido Freire lanzaron un concurso de microrrelatos.

No soy muy de concursar en este tipo de cosas. Muy mal por mi parte, porque después ganar me hace mucha ilusión, pero el caso es que recordé que ya tenía escrita una cosilla sobre el tema, y como la participación era übersencilla (algo muy importante para perezosas crónicas como yo) pues nada, lo envié. Un mes más tarde me avisaron de que Espido Freire había elegido mi relato como el ganador y a mí me hizo una ilusión tremenda, porque soy así de fácil. ¿El premio? la vida de mis sueños en un cottage inglés  Cinco códigos para ver películas en Nubeox (aún no lo he probado, ya os contaré qué tal) y un ejemplar firmado por Espido Freire de 'Los malos del cuento'.  No está nada mal para ser algo que hice sin pensarlo mucho ;) 

Dedicatoria de Espido Freire <3


Y, sin más, el microrrelato propiamente dicho. 



Las obras fueron una pesadilla. Ya se sabe cómo se las gastan arquitectos, aparejadores y obreros, de modo que tuvo que soportar desplantes y cambios de plano a última hora, por no hablar de la continua desaparición de materiales.Y qué decir del mantenimiento. En verano el chocolate se fundía, cayendo gruesos goterones del techo, por lo que se pasaba el día fregando, y ella ya no estaba para esos trotes. El caramelo se fundía, el mazapán se ponía duro y el cristal de azúcar se quebraba con sólo mirarlo.Y todo eso para que sólo aparecieran un par de niños escuálidos cada diez años.

- Porca miseria - pensó, y siguió espolvoreando azúcar glassé por el jardín.